El segundo contratiempo para el técnico visitante fue la lesión en el triceps que impidió que el utrerano saliese en la segunda parte y que sea duda para el jueves. Jurado salió en su lugar y con él el Atleti perdió toda la profundidad que tenía en la banda derecha. El Madrid se fue poco a poco estirando y en el minuto 50 Xabi empataba el partido en un córner, ya se sabe, tanto va el cántaro a la fuente... y a partir de ahí recital del donostiarra ante la pasividad de los rojiblancos, que tuvo su culmen con un cambio de juego perfecto a Arbeloa, que apareció de la nada, y el lateral batió con la sutileza de un delantero centro nato a De Gea, dejando a Domínguez y a Antonio López buscándose la cadera por el área pequeña. Minutos después tuvo una Agüero a pase de Antonio López pero Íker se hizo con el balón sin demasiados problemas.
Y como el Atleti es fiel a sus principios decidió que tenía que regalar un gol al rival. Tiago y Assunçao se estorbaron y dejaron la pelota muerta dentro del área a Higuaín, que batió sin apuros al joven meta rojiblanco, poniendo así el 3-1 cuando el luminoso señalaba el minuto 62. Y cuando todo parecía que iba a acabar en goleada local los blancos recordaron que son líderes gracias a la victoria del Atleti sobre el Barça (además de por métiros propios), así que bajaron el pistón como buenos vecinos. Xabi y Ramos estaban apercibidos de sanción, y una amarilla en el próximo partido los dejaría sin disputar el clásico ante el Barça por lo que decidieron forzarla. El andaluz la vio tras perder tiempo en un saque de falta, pero más curioso fue el caso del mediocentro, que conocedor de que las manos son castigadas por los colegiados con cartulina decidió asegurar y golpeó el balón con la mano... eso sí, dentro del área local. Penalti y gol de Forlán, que ponía un poco de emoción al partido. Pero al donostiarra se le quedó cara de tonto, pues no le sacaron la cartulina amarilla. Quedaban más de 20 minutos pero no hubo más ocasiones claras de gol. Parecía que los de Quique se conformaban con la derrota por la mínima y los blancos tampoco parecían muy interesado en ampliar más la ventaja. Sólo "inquietaron" la meta rojiblanca con un par de faltas lanzadas por Cristiano, el cual cambió sus botas en el descanso, pues ya sabemos cual es la filosofía del portugués:

Precisamente el portugués puso un balón a Raúl para que la empujase a gol, pero el 7 blanco recordó sus orígenes e hizo lo más difícil, mandarla fuera. La tuvo Forlán en el tiempo de prolongación, pero cuando todo el mundo esperaba un centro al área el uruguayo se sacó un disparo que golpeó en el lateral de la red de Casillas.
Esta victoria puede "beneficiar" a los rojiblancos en el sentido de que así se centrarán en la Europa League y podrán dar descanso a jugadores esenciales en la Liga. Los blancos ganaron a pesar de no hacer el partido de la temporada, y lo más importante para ello: siguen dependiendo de sí mismos para ser campeones. El Madrid fue el justo vencedor.
